
¿Es posible manejar una institución con total transparencia?

WikiLeaks critica a la prensa tradicional que, aburguesada, dejó de ser inquisitiva y se institucionalizó, perdiendo uno de sus rasgos distintivos, el de vigilante y representante del pueblo ante los grandes poderes. Cómodos en su rol de voceros de los políticos, perdieron el ímpetu que supieron tener hace ya décadas, cuando se postulaban como el “cuarto poder”. WikiLeaks, como mínimo, es una brisa de aire fresco en un mundo en el que periodismo perdió credibilidad y se encuentra adormecido. Hay quienes dicen que WikiLeaks es una amenaza, y una organización sin ética. Sin embargo, puso en tela de juicio nuevos valores, y un tipo de activismo periodístico que se creía extinto, por lo menos en los grandes medios tradicionales, cada vez más empresariales. Esto, combinado con el activismo hacker y la lucha por la libre información, favorece la noción de un nuevo concepto de Espacio Público, del que habla el sociólogo Manuel Castells: la información pública es del público, y por lo tanto debe estar al alcance de todos. Cuando el mundo esté realmente al tanto de la información que le concierne y de cierta manera, le pertenece, el nivel de transparecia de las instituciones tal vez no será perfecto, pero sí mejor.