En vistas de todas las distintas interpretaciones y nociones que existen de WL, debe decirse que se trata de un fenómeno muy nuevo aún como para ser catalogado. Mientras tanto, la organización continúa mutando, tratando de sobrevivir a los múltiples intentos de bloqueo por parte de empresas como Master Card, Amazon, PayPal y Twitter. Aún así, llegada la tarea de hacer una apreciación crítica de esta organización, es importante destacar que sus contribuciones han sido más que positivas en la misión de mostrar las injusticias que nos eran ocultadas por los grandes poderes. Las filtraciones sobre la guerra seguramente ayudarán a la población de EE.UU y del mundo a ser más conscientes de las consecuencias de embarcarse en un conflicto bélico, y seguramente tendrán esto en mente a la hora de votar. Otro ejemplo de las consecuencias positivas de WL es el de Kenya, en donde las revelaciones sobre la corrupción del presidente cambiaron el curso de una elección, lo que no es poco. Algunos analistas incluso señalan que la ola de rebeliones en contra de gobiernos dictatoriales en Medio Oriente fue incitada por las revelaciones de WL.
En este video, el periodista comombiano Javier Darío Restrepo hace una disertación sobre el periodismo en tiempos de WL
El periodismo en tiempos de Internet y WikiLeaks from Paula Bradley on Vimeo.
En el siguiente video, Santiago Farrel, periodista del diario Perfil, da su punto de vista sobre el impacto de WL en el periodismo
Untitled from Paula Bradley on Vimeo.
Desde el punto de vista práctico, la organización parece ser una versión “reloaded” de los ideales periodísticos, aggiornados con un valor agregado extremadamente valioso: el activismo hacker. En WL, utilizan la tecnología para obtener y proteger a las fuentes que los proveen de información clasificada, y no tienen escrúpulos al momento de publicarla. Esta es la diferencia principal con los medios tradicionales. En algún sentido, podría decirse que WL no sería tan revolucionario si los medios de comunicación no se encontraran en una situación global de decadencia y condescendencia con los grandes poderes. En una época en la que el periodismo independiente se encuentra extinto, WikiLeaks plantea la utopía de la “transparencia radical”, y se compromete a delatar a cualquier poderoso que actúe de forma inmoral en perjuicio de los más débiles. Aunque idealista y poco práctico, no se puede discutir que WL llegó para quedarse y nos deja un poderoso mensaje: “Hay muchos secretos oscuros por ahí guardados, pero pueden descubrirse si se tiene la voluntad de hacerlo”. La lucha contra la corrupción está en nuestras manos, solo se trata de revelar la verdad; algo que es difícil, pero no imposible. El desafío es poder ver en WL una renovación en el rol del periodista, y un nuevo poder que reside en la sociedad.